Mientras entre 10 y 15 millones de personas sufren inseguridad alimentaria en el país, el 12,5% de la producción nacional termina en la basura. Frente a esta paradoja de hambre y descarte, la recuperación de alimentos no solo nutre a más de un millón de personas vulnerables, sino que frena toneladas de emisiones contaminantes y evita un derroche hídrico masivo.