


Argentina desperdicia 12,5% de alimentos: rescate y clima
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Por Redacción Ecovida Ambiente Periodismo Ambiental desde el Fin del Mundo
La paradoja alimentaria en Argentina: desperdicio frente al hambre
En el marco del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos (29 de septiembre), fecha establecida por las Naciones Unidas en 2019 tras una propuesta impulsada por Argentina junto a otros países, el panorama nacional revela una paradoja estructural alarmante. Cada año, en la Argentina se pierde o desperdicia cerca del 12,5% de la producción nacional de alimentos, lo que equivale a unos 362 kilos por persona al año. Este volumen desaprovechado alcanzaría para cubrir la alimentación anual de 24 millones de personas.
El impacto social: inseguridad alimentaria y pobreza infantil
El contraste social resulta crítico: entre 10 y 15 millones de personas atraviesan situaciones de inseguridad alimentaria moderada o severa en el país, mientras más de la mitad de los niños y niñas vive en situación de pobreza. En este escenario, la pérdida sistemática de comida expone fallas profundas en las cadenas de distribución y comercialización que requieren una intervención urgente.
El rol estratégico de la red Bancos de Alimentos
Frente a la desarticulación del mercado alimentario, la organización Bancos de Alimentos ARGENTINA actúa recuperando insumos aptos para el consumo humano que, por razones comerciales o de empaque, quedarían fuera del circuito tradicional. Durante el año 2025, los bancos integrantes de esta red lograron rescatar más de 21 millones de kilos de alimentos.
Rescate con valor nutricional enfocado en la infancia
El 64% del volumen recuperado correspondió a productos de alto valor nutricional, lo que permitió generar 63 millones de platos de comida. A través de una red de 4.968 organizaciones sociales, la asistencia llegó a más de 1 millón de personas en todo el territorio nacional. Un dato central para el análisis social es que el 68% de las personas asistidas son niñas y niños. Tal como señala Pablo Algrain, director ejecutivo de la entidad, el rescate transforma un excedente comercial en una oportunidad concreta de bienestar para las familias.
Impacto ambiental: agua, energía y emisiones evitadas
La pérdida de alimentos no es únicamente una tragedia social; constituye además un severo problema ecológico. Producir alimentos exige el uso intensivo de agua, suelo, energía, transporte y mano de obra. Cuando la comida se tira, todos los recursos invertidos en su elaboración se destruyen sin utilidad. A escala mundial, se pierden o desperdician más de 1.300 millones de toneladas al año. Según datos de la FAO, un 14% de los alimentos se pierde antes de llegar al comercio minorista, mientras que un 17% se desperdicia en comercios, servicios gastronómicos y hogares.
Reducción de la huella de carbono y preservación hídrica
La gestión operativa de los Bancos de Alimentos en la Argentina generó durante el último año un impacto ambiental directo de escala: evitó la emisión de más de 56 millones de kilos de CO₂ equivalente. Asimismo, la recuperación e integración alimentaria impidió el desperdicio de más de 36 millones de metros cúbicos de agua empleados en las etapas productivas. La articulación entre productores, supermercados, empresas y el sector público demuestra que la eficiencia distributiva es una herramienta central en la lucha contra el cambio climático.





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