¿El mayor tesoro climático de Tierra del Fuego está fuera de las áreas protegidas?

Un estudio científico liderado por investigadores del Laboratorio de Recursos Agroforestales del CADIC-CONICET demuestra que los bosques de Tierra del Fuego almacenan enormes reservas de carbono, pero más de la mitad se encuentra fuera de las áreas protegidas. Los resultados abren un debate sobre la necesidad de replantear las estrategias de conservación y manejo forestal frente al cambio climático.
Ciencia y Ambiente31/07/2026ecovida ambienteecovida ambiente

Un Nuevo estudio revela dónde se almacena el carbono de los bosques fueguinos y expone un desafío clave para la conservación

Por Redacción Ecovida Ambiente

¿Dónde está realmente el carbono que ayuda a frenar el cambio climático?

Cuando se habla de capturar carbono, la mayoría imagina árboles gigantes absorbiendo dióxido de carbono de la atmósfera. Sin embargo, una investigación desarrollada en Tierra del Fuego demuestra que la historia es mucho más compleja... y también más preocupante.

El trabajo científico, publicado en la revista Ecological Processes, revela que los mayores reservorios de carbono del bosque fueguino no dependen únicamente de los árboles, sino también de los suelos, y que más del 56 % del carbono total almacenado se encuentra en áreas que actualmente no cuentan con protección formal.

El estudio fue elaborado por Julián Rodríguez-Souilla, Guillermo Martínez Pastur, María Victoria Lencinas, Juan Manuel Cellini, Pablo Luis Peri y Juan Eduardo Cottet, investigadores del Laboratorio de Recursos Agroforestales del CADIC-CONICET, y constituye uno de los análisis más completos realizados hasta la fecha sobre la distribución espacial del carbono en los bosques subantárticos de Tierra del Fuego.

Dr Julian Rodriguez Souilla, becario posdoctoral CONICET, Dr. Guillermo Martinez Pastur, Investigador Superior CONICET

Un mapa inédito para comprender el verdadero valor de los bosques

El equipo científico analizó 884 parcelas distribuidas en toda la provincia, combinando trabajo de campo, sensores remotos, información climática y modelos de inteligencia espacial para construir mapas de carbono con una resolución de 30 metros.

El objetivo fue identificar cuánto carbono almacenan los distintos tipos de bosque y cuáles son los factores ambientales que explican esas diferencias.

Lejos de presentar un paisaje homogéneo, los resultados muestran una enorme variabilidad.

Los bosques de Nothofagus pumilio (lenga) y los bosques mixtos siempreverdes concentran las mayores reservas de carbono, mientras que los bosques de Nothofagus antarctica (ñire) almacenan cantidades considerablemente menores debido a condiciones climáticas más secas y cálidas.

IMG_7548_ed-1536x1001La araña fantasma que sólo vive en una isla del fin del mundo

El suelo: el gran protagonista oculto

Uno de los principales aportes del trabajo consiste en demostrar que el suelo representa una parte fundamental del carbono almacenado.

Durante décadas, numerosos inventarios forestales priorizaron únicamente la biomasa aérea —troncos, ramas y hojas—. Sin embargo, este estudio confirma que en muchos sectores de Tierra del Fuego el carbono presente bajo la superficie supera ampliamente al almacenado en la vegetación.

Esta evidencia modifica la forma en que deben evaluarse los bosques como herramientas para mitigar el cambio climático.

El clima define cuánto carbono puede almacenar un bosque

La investigación identificó dos grandes reguladores naturales:

Temperaturas bajas

Los ambientes fríos ralentizan la descomposición de la materia orgánica, favoreciendo su acumulación durante largos períodos.

Como consecuencia, los bosques ubicados en zonas más frías almacenan mayores cantidades de carbono.

Disponibilidad de agua

La humedad del suelo también resulta determinante.

Los investigadores comprobaron que la disponibilidad de agua favorece el crecimiento de la vegetación y aumenta el ingreso de carbono al suelo, mientras que escenarios más secos podrían acelerar pérdidas importantes bajo condiciones de cambio climático.

El dato que enciende una alarma

Más de la mitad del carbono está fuera de las áreas protegidas

Quizás el resultado más trascendente del estudio sea el relacionado con la planificación territorial.

Aunque las reservas naturales y las áreas con máxima categoría de conservación concentran los bosques con mayor densidad de carbono, la mayor cantidad absoluta del carbono provincial —alrededor del 56 %— se encuentra en terrenos sin protección formal y, en gran medida, sobre tierras públicas y áreas destinadas al manejo forestal.

Este hallazgo plantea un desafío estratégico.

Las zonas mejor protegidas no coinciden necesariamente con aquellas donde se encuentra el mayor volumen del carbono que ayuda a mitigar el calentamiento global.

Manejo forestal y cambio climático: una relación inseparable

Los autores sostienen que el manejo forestal sostenible deja de ser únicamente una herramienta productiva para convertirse también en una estrategia climática.

Prácticas como la retención variable del dosel permiten conservar una elevada cobertura forestal y reducir significativamente las pérdidas de carbono respecto de métodos tradicionales de aprovechamiento.

En contraste, los bosques de ñire aparecen como los más vulnerables frente al incremento de sequías previsto por los escenarios de cambio climático.

Un llamado a repensar las políticas de conservación

El estudio concluye que conservar los bosques fueguinos exige abandonar enfoques simplificados.

No alcanza con proteger árboles.

También resulta imprescindible preservar los suelos, incorporar información espacial precisa y orientar las decisiones de manejo hacia aquellas zonas donde el potencial de almacenamiento de carbono es mayor.

Los investigadores advierten que los esquemas basados únicamente en promedios regionales o indicadores de vegetación pueden subestimar la verdadera capacidad de mitigación climática de estos ecosistemas.

Ciencia aplicada para enfrentar la crisis climática

Más allá del valor académico, esta investigación ofrece herramientas concretas para la gestión pública.

Los mapas desarrollados pueden utilizarse para fortalecer las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), orientar políticas de conservación, identificar "hotspots" de carbono y compatibilizar la protección de la biodiversidad con estrategias de mitigación del cambio climático.

En un contexto de calentamiento global acelerado, el trabajo del equipo del CADIC-CONICET deja un mensaje contundente: el mayor aliado climático de Tierra del Fuego podría estar oculto bajo nuestros pies, y gran parte de ese patrimonio natural aún permanece fuera de las áreas especialmente protegidas.

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