Una investigación entre el MACN y el CADIC

La colaboración entre el MACN y el CADIC fue clave para este trabajo. Las expediciones realizadas a Isla de los Estados en 2014 y 2017 permitieron recolectar los ejemplares que posteriormente fueron estudiados mediante técnicas de morfología comparada y análisis genéticos. Esta combinación de trabajo de campo, estudios anatómicos y herramientas moleculares permitió reconocer que se trataba de una especie y un género desconocidos para la ciencia.

“En esos dos viajes en 2014 y 2017 logramos explorar una decena de localidades en la isla, así como en la Península Mitre, el extremo este de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Visitar este tipo de localidades remotas representa un gran desafío logístico”, explica Martin Ramírez, investigador del MACN además de curador y Jefe de la División Aracnología del Museo. 

Y es que el acceso a esta isla remota es realmente difícil: para llegar hay que cruzar el Estrecho de Le Maire, una de las rutas marítimas más extremas del planeta por sus vientos huracanados y corrientes. En este sentido, Ramirez destaca el trabajo de quienes facilitaron el acceso al lugar: “Estamos muy agradecidos con Federico Guerrero y la empresa 60 South, quienes nos llevaron dos veces como científicos invitados en su barco Ocean Tramp”. 


Una vez finalizadas las campañas de campo, comenzó otra etapa fundamental de la investigación. Como ocurre con todas las especies nuevas, los ejemplares de referencia de Yagania chuanisin quedaron depositados en la Colección Nacional de Aracnología del Museo Argentino de Ciencias Naturales. Estas colecciones científicas constituyen un patrimonio fundamental para la investigación, ya que preservan los ejemplares que documentan la biodiversidad y permiten que futuras generaciones de investigadores revisen y amplíen el conocimiento sobre cada especie.

Mucho más que una nueva especie

Más allá de la descripción de una nueva araña, el hallazgo aporta información valiosa sobre la evolución de los organismos que habitan los bosques australes, ayuda a reconstruir la historia biogeográfica del extremo sur de Sudamérica y plantea nuevas preguntas sobre los procesos que generan biodiversidad en ambientes aislados. 

También demuestra cuánto queda por descubrir incluso en regiones que han sido estudiadas durante décadas.

Fuente: www.macnconicet.gob.ar