
Inversión Turismo de triple impacto en el Fin del Mundo: el Cerro Martial estrena su nueva aerosilla con tecnología suiza
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Por Redacción Ecovida Ambiente
El Cerro Martial atraviesa una nueva etapa de desarrollo con la incorporación de una nueva aerosilla que busca fortalecer uno de los principales atractivos turísticos de Ushuaia. Detrás de la infraestructura visible existe una obra de ingeniería que implicó estudios de suelo, grandes estructuras de hormigón, movimiento de suelo y el posterior montaje de un sistema tecnológico proveniente de Suiza.
La magnitud de la obra permite dimensionar el desafío que representa construir infraestructura turística en un territorio condicionado por la geografía y por las condiciones climáticas de la región.



Ingeniería bajo tierra: el desafío de sostener la nueva aerosilla
Uno de los profesionales que participó del desarrollo fue el ingeniero civil Sergio Digon, quien explicó que su trabajo estuvo vinculado con la empresa constructora Dicon SRL y comprendió una etapa fundamental del proyecto: el estudio de suelos y el diseño de las bases destinadas a sostener las columnas de las torres.
Bases de hormigón de casi siete metros
Según explicó Digon, las bases construidas son de hormigón y alcanzan aproximadamente 7 metros por 7 metros y 2 metros de profundidad.
Gran parte de esa estructura permanece bajo tierra, por lo que la dimensión real de la obra no resulta evidente para quienes observan la aerosilla terminada.
“La base mide casi 7 metros por 7 metros, por 2 metros de profundidad”, explicó el ingeniero.
Este componente constituye uno de los elementos centrales de la infraestructura: aunque permanece oculto, es el que permite transmitir al terreno las cargas generadas por las torres y el sistema de transporte.
Una obra condicionada por el invierno fueguino
La construcción también estuvo marcada por una dificultad característica de Tierra del Fuego: las condiciones climáticas y la temporada invernal.
Los trabajos comenzaron en febrero de 2025, pero debieron interrumpirse en mayo debido al avance del invierno. La actividad se retomó posteriormente, en octubre.
El hormigonado y las tareas vinculadas con la obra civil quedaron completados hacia finales de diciembre.
Siete meses de trabajo efectivo
De acuerdo con Digon, la etapa estrictamente vinculada con la ingeniería civil, el hormigón y el movimiento de suelo demandó aproximadamente entre siete y ocho meses de trabajo efectivo.
A esa etapa se sumaron posteriormente alrededor de dos meses y medio de montaje de las sillas y del sistema mecánico.
En términos cronológicos, entre el inicio de los trabajos y la puesta en funcionamiento del conjunto transcurrió aproximadamente un año y dos meses, considerando la interrupción provocada por la temporada invernal.
Tecnología suiza y trabajo local
Una de las características del proyecto es la combinación entre tecnología importada y mano de obra vinculada al territorio.
El sistema de transporte utilizado proviene de Suiza, mientras que las tareas de montaje involucraron a personal de Andorra junto con trabajadores locales, según explicó el ingeniero.
Esta combinación plantea uno de los aspectos más relevantes del proyecto: la incorporación de tecnología internacional requiere, al mismo tiempo, capacidades profesionales y técnicas locales capaces de intervenir en una infraestructura de alta complejidad.
Cerro Martial y el desarrollo turístico de Ushuaia
Más allá de la obra de ingeniería, la nueva aerosilla se inserta en una discusión más amplia sobre el desarrollo turístico de Ushuaia y el potencial del Cerro Martial.
Para Digon, este tipo de infraestructura puede contribuir a ampliar la capacidad de atracción turística de la ciudad y generar oportunidades económicas.
“El desarrollo local es sumamente importante para atraer no solo público local, sino también desde otros países”, señaló.
El planteo adquiere particular relevancia en un contexto económico complejo, donde las inversiones vinculadas al turismo pueden convertirse en un factor de movimiento para distintos sectores de la economía local.
Turismo, infraestructura y territorio
Sin embargo, el crecimiento de la infraestructura turística también plantea una pregunta que deberá formar parte de cualquier discusión sobre el futuro del Martial:
¿Cómo desarrollar nuevos servicios turísticos sin perder de vista las características ambientales y paisajísticas del lugar?
La respuesta no depende solamente de la calidad tecnológica de una aerosilla. También requiere planificación territorial, evaluación ambiental, manejo responsable del paisaje y una estrategia que permita compatibilizar actividad turística, economía local y conservación.
Una obra que queda bajo la montaña
La nueva aerosilla representa mucho más que la estructura visible desde el Cerro Martial.
Debajo de las torres existe una infraestructura de grandes dimensiones; detrás del sistema mecánico hay meses de estudios, cálculos y trabajo; y detrás de su funcionamiento aparece una articulación entre profesionales locales, tecnología internacional y condiciones particulares de la geografía fueguina.
El desafío ahora será que esta nueva infraestructura no sea solamente una mejora en la experiencia turística, sino también una oportunidad para consolidar un modelo de desarrollo turístico planificado, responsable y conectado con el territorio.
Porque en Ushuaia, cada nueva obra turística tiene dos dimensiones: lo que se construye sobre el paisaje y el impacto que esa construcción puede dejar en él.




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