
Tierra del Fuego en alerta: qué se pierde si se debilita la Ley de Glaciares
ecovida ambienteCuando el agua se negocia: la peligrosa deriva de la Ley de Glaciares
En el marco del Día Mundial de los Glaciares, que se celebra cada 21 de marzo, la Argentina enfrenta decisiones que no admiten eufemismos. La posible modificación de la Ley Nacional de Glaciares N° 26.639 no es una simple actualización técnica ni una modernización normativa: es un cambio de reglas que redefine qué se protege… y qué queda expuesto.
Y lo que está en juego, en este caso, es el agua.
El fin de un consenso ambiental básico
Durante años, la Ley de Glaciares funcionó como un límite claro: hay zonas donde no se avanza. No por capricho, sino porque son estratégicas para la vida. Ese consenso —construido tras conflictos, vetos y debates— estableció algo elemental: el agua no se negocia.
Hoy, ese principio está en discusión. La reforma propone trasladar decisiones clave a las provincias, habilitando que cada jurisdicción determine qué proteger y qué no. En términos prácticos, significa que lo que hoy está resguardado por criterios científicos podría quedar sujeto a presiones económicas, coyunturas políticas o necesidades fiscales.
No es descentralización. Es fragmentación.
Del conocimiento científico a la discrecionalidad política
El desplazamiento del rol técnico del IANIGLA no es un detalle menor. Es el síntoma de un cambio más profundo: pasar de decidir en base a evidencia a decidir en base a conveniencia.
Cuando una ley ambiental pierde precisión científica, no se vuelve más flexible. Se vuelve más débil. Y cuando se debilita, aparecen los márgenes donde históricamente avanzan las actividades más agresivas.
El núcleo del problema: menos protección, más discrecionalidad
El proyecto de modificación introduce cambios que alteran el espíritu de la ley:
- Delega en provincias y autoridades locales la definición de qué glaciares o zonas periglaciares proteger.
- Permite modificar el inventario nacional de glaciares.
- Reduce el alcance del principio precautorio.
- Elimina o flexibiliza definiciones clave.
En la práctica, esto significa un giro profundo: de una protección científica y uniforme a una gestión política y discrecional del recurso hídrico. Además, debilita el rol del IANIGLA, restándole peso técnico y limitando el acceso a información pública confiable.
Presupuestos mínimos en riesgo: impacto constitucional
La Ley de Glaciares se apoya en el artículo 41 de la Constitución Nacional, que obliga al Estado a garantizar condiciones ambientales básicas en todo el territorio. Debilitar esta norma implica:
- Romper el principio de protección uniforme.
- Generar vacíos legales en zonas clave.
- Reducir la capacidad preventiva frente a daños ambientales.
En un país donde muchas cuencas son compartidas entre provincias, este cambio puede generar conflictos, asimetrías regulatorias y pérdida de control sobre recursos estratégicos como el agua.

Tierra del Fuego: donde el impacto no es hipotético
En Tierra del Fuego, este debate no es abstracto. Es concreto, inmediato y tangible.
- Los glaciares son pequeños, frágiles y retroceden aceleradamente.
- El ambiente periglaciar —suelos congelados, nieve, hielo— es tan importante como los glaciares.
- Ushuaia depende de un delicado equilibrio entre glaciares, turberas y cuencas de respuesta rápida.
Datos claros:
- Pérdida del 40% de superficie de hielo desde 2013.
- Reducción del 25% en glaciares principales.
- Retroceso acelerado desde 2016.
Esto convierte a la provincia en un territorio de alta vulnerabilidad climática.
La ilusión de que alcanza con lo provincial
Frente a un eventual debilitamiento nacional, surge un argumento recurrente: las provincias pueden proteger.
En Tierra del Fuego existe la Ley Provincial 1126, una herramienta valiosa, sí, pero insuficiente.
- No reemplaza la ley de presupuestos mínimos.
- No garantiza uniformidad ni estándares frente a presiones externas.
- No protege sistemas que no entienden de límites administrativos.
Cuando el piso nacional se cae, lo que queda no es autonomía. Es vulnerabilidad.
El ambiente que sostiene todo: lo que no se ve
El mayor riesgo de esta reforma no está en lo evidente, sino en lo invisible: el ambiente periglaciar.
- Permafrost, glaciares de escombro, suelos congelados y nieve estacional.
- Almacena agua, regula caudales y recarga cuencas.
Si esta capa desaparece, el sistema colapsa:
- Menos hielo → menos agua.
- Menos agua → turberas secas.
- Turberas secas → carbono liberado.
- Más carbono → más calentamiento.
No es una hipótesis. Es una secuencia conocida.
El efecto dominó: cómo colapsa el sistema
En Tierra del Fuego, todo está conectado.
- Menos glaciares → menos agua.
- Turberas secas → más carbono.
- Más carbono → mayor calentamiento.
Este proceso puede transformar a la provincia en una fuente de emisiones en lugar de un reservorio natural.
Caso testigo: Glaciar Vinciguerra
El Glaciar Vinciguerra y sus turberas asociadas son un ejemplo claro de equilibrio:
- Sitio Ramsar de importancia internacional.
- Protege la principal fuente de agua de Ushuaia.
- Regula crecidas y calidad hídrica.
Su degradación tendría impacto directo en la vida de la población.
Cuencas frágiles, impactos inmediatos
Las cuencas fueguinas son:
- De corto desarrollo longitudinal.
- De alta pendiente.
- De respuesta rápida ante eventos.
La crecida del arroyo Buena Esperanza en 2025 lo demostró: las áreas intervenidas amplifican el daño, los humedales intactos lo amortigua.
Actividades extractivas: impactos irreversibles
La flexibilización normativa podría habilitar:
- Sobre glaciares: uso de explosivos y alteración física irreversible.
- Sobre turberas: drenaje de humedales, colapso del sistema hídrico y emisión de carbono almacenado.
Turberas: la bomba de carbono invisible
Las turberas fueguinas almacenan cerca de 320 millones de toneladas de carbono y regulan el agua, mitigan inundaciones y sostienen biodiversidad. Su degradación implica:
- Liberación masiva de gases de efecto invernadero.
- Pérdida de regulación hídrica.
- Aceleración del cambio climático.
Qué se pierde si se debilita la ley
Si se avanza con la modificación:
- Protección uniforme nacional → pérdida.
- Control científico → debilitado.
- Política ambiental → fragmentada.
- Sistema hídrico → expuesto a discrecionalidad.
En Tierra del Fuego:
- Ambiente periglaciar → parcialmente desprotegido.
- Cuencas → más vulnerables.
- Abastecimiento de agua → en riesgo.
Conclusión: una decisión con consecuencias irreversibles
La discusión sobre la Ley de Glaciares no es técnica ni sectorial. Es una decisión sobre el futuro.
En un contexto de crisis climática global, debilitar la protección de estos ecosistemas implica asumir un riesgo estructural.
En Tierra del Fuego, donde el equilibrio natural es extremadamente delicado, ese riesgo no es teórico: es inmediato.
Porque en el fin del mundo, perder el agua no es una metáfora. Es una posibilidad concreta.




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