
Por qué el cáncer puede volver años después: qué revela un estudio de Nature sobre las células tumorales latentes
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Por qué el cáncer puede volver años después y qué está descubriendo la ciencia para evitarlo
Un estudio publicado en la revista científica Nature volvió a encender una de las preguntas más inquietantes de la oncología moderna: ¿por qué el cáncer puede reaparecer años —e incluso décadas— después de un tratamiento exitoso?
La respuesta, según una creciente cantidad de investigaciones, podría estar en un enemigo silencioso: las células tumorales latentes, capaces de permanecer dormidas en el organismo y reactivarse mucho tiempo después.
La recurrencia del cáncer: un riesgo que persiste en el tiempo
Cuando Lisa Dutton fue declarada libre de cáncer de mama en 2017, celebró el resultado, pero sabía que la enfermedad podía no haber terminado del todo. No estaba equivocada.
Los datos son contundentes: hasta un tercio de las personas tratadas por cáncer de mama experimentan una recaída, a veces décadas después. Otros tipos de cáncer presentan tasas aún más altas de recurrencia tardía.
“Siempre está en el fondo de tu mente”, explica Dutton, quien participó en el ensayo clínico SURMOUNT, diseñado para detectar células cancerosas dormidas en el organismo.
Qué son las células tumorales latentes y por qué preocupan
Las células tumorales latentes —también llamadas células cancerosas diseminadas— son células que:
- Sobreviven al tratamiento inicial
- Se desplazan a otras partes del cuerpo
- No se dividen activamente
- Permanecen ocultas al sistema inmunológico
- A diferencia de la metástasis clásica, estas células no forman tumores de inmediato. Pueden permanecer
- inactivas durante años y, bajo ciertas condiciones, reactivarse y generar nuevos tumores.
Se estima que hasta el 30 % de los pacientes tratados con éxito podría albergar estas células, aunque algunos estudios sugieren que la cifra podría ser mayor.
Un concepto antiguo que la ciencia empieza a confirmar
La idea de la latencia tumoral no es nueva. Ya en la década de 1930, el patólogo australiano Rupert Willis sugirió que algunos cánceres secundarios se originaban a partir de células dormidas.
Sin embargo, durante décadas esta hipótesis fue resistida. Muchos especialistas creían que los cánceres recurrentes eran enfermedades nuevas, no vinculadas al tumor original.
“Solo cuando se acumulan suficientes pruebas se abandona esa forma de pensar”, explica Lewis Chodosh, investigador de la Universidad de Pensilvania y uno de los referentes actuales en el estudio de la dormancia tumoral.
Dónde se esconden las células latentes
Las investigaciones muestran que estas células suelen abandonar el tumor primario en etapas muy tempranas, incluso antes del diagnóstico.
Tras circular brevemente por la sangre, se alojan en nichos específicos como:
- Médula ósea
- Ganglios linfáticos
- Pulmones
Allí son extremadamente raras —apenas unas pocas entre millones de células sanas— y su estado de inactividad las vuelve resistentes a quimioterapia y otros tratamientos, diseñados para atacar células que se dividen rápidamente.
Dormancia no es senescencia: una diferencia clave
Los especialistas aclaran que la latencia tumoral no es lo mismo que la senescencia celular, un estado previo a la muerte celular.
Las células latentes pueden volver a activarse, multiplicarse y generar tumores con la misma complejidad que el cáncer original. Por eso representan una amenaza tan difícil de detectar y controlar.
Qué despierta a las células tumorales dormidas
Una de las grandes preguntas es qué rompe el equilibrio que mantiene a estas células inactivas.
La evidencia sugiere múltiples factores:
- Alteraciones del sistema inmunológico
- Lesiones o inflamaciones
- Infecciones (como COVID-19 o influenza)
- Envejecimiento
- Fibrosis
- Estrés crónico
- Cambios hormonales
“Es un juego de probabilidades”, explica la investigadora Shelly Peyton. La mayoría de las veces, las células que intentan reactivarse son eliminadas. Pero cuando el equilibrio se rompe, puede iniciarse la metástasis.
El rol del sistema inmunológico
Lejos de ser un actor pasivo, el sistema inmunológico cumple un papel dual:
- Puede inducir y mantener la dormancia
- Pero también, si se altera, permitir la reactivación
Estudios recientes muestran que ciertas células inmunes, como los macrófagos, pueden reforzar la latencia, mientras que otras condiciones permiten a las células tumorales evadir la vigilancia inmunitaria.
Nuevas estrategias para detectar y eliminar células latentes
La buena noticia es que la ciencia avanza. En la última década se desarrollaron:
- Técnicas para estudiar células individuales
- Ensayos clínicos específicos, como CLEVER, que buscan eliminarlas
- Métodos más sensibles para detectarlas en sangre o médula ósea
Los investigadores ya no intentan definir estas células solo por su apariencia, sino por su firma genética, comparando mutaciones con el tumor original.
Un cambio de paradigma en la lucha contra el cáncer
El estudio publicado en Nature refleja un cambio profundo en la oncología: no basta con eliminar el tumor visible. La verdadera cura podría depender de identificar y neutralizar estas células silenciosas antes de que despierten.
Como señala el biólogo oncológico Cyrus Ghajar, la convergencia de múltiples grupos de investigación en este enfoque es una señal alentadora.
Conclusión: una amenaza invisible, pero cada vez más comprendida
Las células tumorales latentes podrían explicar por qué el cáncer regresa cuando parecía vencido. Entender su biología abre una nueva frontera terapéutica: prevenir la recaída antes de que ocurra.
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