
Argentina revela al mundo los secretos de sus abismos marinos
ecovida ambienteUn hito científico transmitido en vivo
La exploración de los abismos marinos argentinos se convirtió en noticia global gracias a una misión inédita encabezada por científicos del CONICET, quienes, a bordo de un buque del Schmidt Ocean Institute, transmiten en vivo cada hallazgo desde las profundidades del Atlántico Sur.
Contenido
- Un jardín de corales a más de mil metros de profundidad
- Tecnología de vanguardia para explorar lo inexplorado
- Educación, ciencia ciudadana y acceso abierto
- Ciencia pública y vocación: el trasfondo de un logro colectivo
- Conservación y desafíos ambientales
- Inspiración para nuevas generaciones
- Un país mirando hacia el mar
En una edición especial del programa “Terra Natural” por FM 93.1, la conductora Alba Pereira y el Dr. Alejandro Valenzuela repasaron los detalles de esta campaña sin precedentes, que combina tecnología de última generación, difusión educativa y un fuerte mensaje sobre la importancia de sostener la ciencia pública.
Para ampliar la cobertura, se comunicaron con Gregorio Bigatti, investigador del CONICET y miembro del Grupo de Aguas Profundas (GEMPA), quien forma parte del equipo a bordo.
Un jardín de corales a más de mil metros de profundidad
Entre los hallazgos más impactantes, Bigatti destacó la observación en vivo de un jardín de corales a 1.123 metros de profundidad, en aguas de apenas 2,7 grados de temperatura. Un espectáculo de vida submarina nunca antes documentado en Argentina con este nivel de detalle.
El grupo GEMPA, con más de diez años de experiencia en la zona, ya había identificado unas 400 especies, 60 de ellas nuevas para la ciencia, mediante técnicas de muestreo tradicionales. Sin embargo, esta expedición marca un salto cualitativo: por primera vez, los argentinos pueden ver en tiempo real la riqueza oculta de su mar.
Tecnología de vanguardia para explorar lo inexplorado
La misión cuenta con un ROV (Vehículo Operado Remotamente), equipado con cámaras de alta definición, brazos robóticos, aspiradoras para pequeñas muestras, palas, cilindros para sedimentos y botellas Niskin para tomar agua a distintas profundidades.
Este sistema permite estudiar animales vivos sin dañarlos, observando detalles imposibles de registrar con muestras de superficie. Además, se recopilan datos batimétricos, de temperatura y otros parámetros que, según Bigatti, garantizarán material de investigación “para al menos diez años más”.
Educación, ciencia ciudadana y acceso abierto
El financiamiento del Schmidt Ocean Institute exige un componente educativo: comunicaciones “ship to shore” con escuelas, transmisión en vivo de los hallazgos y recorridos por los laboratorios del barco. La respuesta superó todas las expectativas: miles de personas siguieron las emisiones, se generaron clubes de fans e incluso niños enviaron dibujos inspirados en la expedición.
Todos los datos recolectados serán de acceso abierto, disponibles para investigadores de Argentina y del mundo. Las muestras se conservarán en colecciones científicas, como el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, para futuras verificaciones.
Ciencia pública y vocación: el trasfondo de un logro colectivo
Valenzuela y Bigatti coincidieron en que este éxito es fruto de décadas de inversión estatal en ciencia y educación pública. “Este proyecto involucra a tres generaciones de científicos formados en universidades nacionales”, explicó Bigatti.
Recordó que, aunque los recursos suelen ser escasos, la vocación del CONICET sostiene estos avances, y subrayó:
“Con financiamiento adecuado, podríamos tener a todo el país mirando lo que la ciencia argentina puede lograr”.
Entre los protagonistas se destaca el Dr. Pablo Penchaszadeh, de 81 años, director de Bigatti y formador de numerosas generaciones, quien sigue aportando su conocimiento “impecable” al proyecto.
Conservación y desafíos ambientales
Las transmisiones también abordan el impacto humano en los océanos. Aunque se hallaron pocos residuos visibles —bolsas, vasos o redes—, el equipo investiga la presencia de microplásticos que podrían afectar a la cadena alimenticia marina.
En contraste, Bigatti advirtió sobre el grave impacto de la pesca de arrastre, que destruye hábitats enteros en comparación con las mínimas muestras científicas recolectadas para estudio.
Inspiración para nuevas generaciones
En un tramo emotivo, Bigatti y Valenzuela recordaron la figura de Jacques Cousteau como inspiración, celebrando que hoy los jóvenes encuentren referentes en los biólogos marinos argentinos.
“Este trabajo demuestra que la ciencia va más allá de gobiernos o partidos; son proyectos de largo aliento que construyen un país culto”, expresó Bigatti.
La expedición, que se desarrolló hasta el 14 de agosto, apenas ha explorado menos del 1% del Mar Argentino, dejando abiertas perspectivas para “años y años de investigación”.
Un país mirando hacia el mar
Con el interés nacional e internacional que despierta esta misión, Argentina se posiciona en el mapa científico global. La expedición no solo revela la biodiversidad de los abismos marinos, sino también la urgencia de invertir en ciencia, educación y conservación como pilares de un futuro sostenible.
Entrevista realizada en "Terra Natural" por el Dr Alejandro Valenzuela y Alba Pereira


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