


Qué son los “químicos eternos” y cómo afectan a la salud
ecovida ambiente
¿Dónde se encuentran los PFAS?
Gracias a su capacidad para resistir el calor, el agua y la suciedad, los PFAS se han convertido en un componente clave de múltiples productos industriales y de consumo, como:
Ropa impermeable.
Maquillaje resistente al agua.
Alfombras anti-manchas.
Dispositivos médicos.
Semiconductores y turbinas eólicas.
Sin embargo, estos compuestos se propagan fácilmente a través del agua y el aire, contaminando ecosistemas y fuentes de agua potable. Se han detectado en la sangre humana, el pelo y la leche materna, acumulándose en el cuerpo a lo largo del tiempo.
Impactos en la salud
Aunque solo unas pocas variantes de PFAS han sido estudiadas a fondo, los científicos han relacionado estos compuestos con diversos problemas de salud, incluyendo:
- Colesterol elevado.
- Enfermedades tiroideas.
- Alteraciones hormonales.
- Disminución de la fertilidad.
- Ciertos tipos de cáncer.
A pesar de estas preocupaciones, la regulación de los PFAS sigue siendo limitada en la Unión Europea y Estados Unidos, lo que ha generado una creciente demanda de medidas de control y eliminación.
La lucha por normativas más estrictas
El problema de los PFAS ha despertado preocupación en numerosas ciudades y comunidades.
De hecho, el 98% de los estadounidenses tienen niveles detectables de PFAS en la sangre, y una parte significativa del agua del grifo en EE.UU. está contaminada.
Métodos de eliminación: ¿son eficaces?
Eliminar los PFAS del medio ambiente es posible, pero los métodos existentes son complejos y costosos:
Filtración: Captura los PFAS del agua, pero no los destruye, trasladándolos a vertederos.
Incineración: Requiere instalaciones especializadas y es un proceso de alto consumo energético.
En Portsmouth, se han implementado nuevas plantas de tratamiento de aguas subterráneas y filtros especiales, aunque la efectividad sigue siendo un desafío.
Regulaciones futuras y prohibiciones en la UE
La Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos evalúa la posible prohibición de más de 10.000 PFAS, un paso crucial para minimizar su impacto. En EE.UU., la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) ha retrocedido en la regulación nacional, dejando la responsabilidad en manos de cada estado.
Actualmente, los fabricantes deben notificar la producción de nuevos PFAS para su evaluación, pero en muchos casos, las sustancias prohibidas son reemplazadas por otras igual de tóxicas, perpetuando el problema.
El debate sobre los PFAS sigue abierto, y la necesidad de regulaciones más estrictas es urgente. Con nuevas políticas y tecnologías, se espera que la contaminación por estos químicos eternos pueda reducirse progresivamente, protegiendo el medio ambiente y la salud pública.
Fuente: noticiasambientales.com




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