Agrovecindarios: el modelo urbano que propone ciudades con menos emisiones y más naturaleza

Especialistas en Brasil impulsan barrios agroecológicos para reducir emisiones, restaurar ecosistemas y crear ciudades más resilientes.

CIENCIA Y AMBIENTE16/02/2026ecovida ambienteecovida ambiente
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© Belterra/Renato Stockler Mantenimiento del sistema de agroforestación en el sur de Bahía, Brasil.© Belterra/Renato Stockler Mantenimiento del sistema de agroforestación en el sur de Bahía, Brasil.

Ciudades en crisis: emisiones, calor y pérdida de naturaleza

Las ciudades concentran más de la mitad de la población mundial. También generan cerca del 70 % de los gases de efecto invernadero.

El resultado es conocido:

  • inundaciones más frecuentes,
  • islas de calor,
  • estrés hídrico,
  • expansión sobre áreas rurales.

La distancia entre la vida urbana y los alimentos crece. Y con ella, la deforestación y las emisiones.

La propuesta: barrios que produzcan vida

En una entrevista difundida por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, dentro de la serie Mirada global, historias humanas, especialistas brasileños presentan una alternativa concreta frente al crecimiento urbano descontrolado: los agrovecindarios.

El enfoque propone rediseñar barrios enteros para integrar vivienda, producción de alimentos, restauración ecológica y resiliencia climática, con el objetivo de que las ciudades pasen de ser parte del problema a convertirse en parte de la solución.

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La iniciativa está liderada por Marcia Mikai, fundadora de Pentagrama Projetos em Sustentabilidade e Regeneração.

La idea es simple pero transformadora: que el crecimiento urbano regenere ecosistemas en lugar de destruirlos.

Cómo funciona un barrio agroecológico

El modelo combina:

  • restauración de tierras degradadas
  • viviendas y comercios
  • producción local de alimentos
  • educación ambiental
  • manejo natural del agua

Se plantan árboles nativos y especies comestibles. El suelo recupera su capacidad de absorber lluvias. Se reducen inundaciones. Se refresca el ambiente.

La ciudad empieza a trabajar con la naturaleza.

¿Es rentable?

Para Mikai, sí.

La urbanista sostiene que estos barrios responden a una demanda creciente: calidad de vida, seguridad alimentaria y comunidad.

Además, integrar naturaleza aumenta el valor inmobiliario y reduce costos futuros asociados a eventos climáticos extremos.

Donde ya se está probando

Las experiencias avanzan especialmente en São Paulo, pero también llegan a Brasilia y Curitiba.

Son metrópolis donde la expansión urbana presiona sobre tierras agrícolas y bosques.

Lo que advierte Naciones Unidas

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala que el dinero destinado a actividades que degradan la naturaleza supera ampliamente a la inversión en soluciones positivas.

Para Ivo Mulder, continuar por ese camino es insostenible.

La advertencia es directa: financiar destrucción hoy puede hundir las economías mañana.

Integrar naturaleza en la vida cotidiana

La propuesta va más allá de crear parques aislados.

Se trata de rediseñar barrios capaces de soportar lluvias intensas, olas de calor y crisis hídricas.

Más verde implica menos aire acondicionado, menos gasto energético y mayor bienestar.

Restaurar para prosperar

Los agrovecindarios cuentan con apoyo de programas internacionales que buscan impulsar emprendimientos urbanos resilientes.

La premisa es clara: recuperar ecosistemas también genera beneficios económicos.

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