


¿Acuicultura en Tierra del Fuego? El debate por el modelo RAS (Recirculating Aquaculture Systems)
ecovida ambienteEl corazón del debate ambiental y productivo en Tierra del Fuego vuelve a latir con fuerza. La polémica se reactivó a partir del análisis legislativo para modificar la Ley Provincial 1355, sancionada en 2021, que prohíbe el cultivo y producción de salmónidos en aguas fueguinas.
En este nuevo escenario, aparece con fuerza la alternativa del sistema RAS (Recirculating Aquaculture Systems), un modelo de acuicultura en tierra firme, con circuitos cerrados que reciclan hasta el 95% del agua utilizada y permiten controlar con precisión todos los parámetros sanitarios y ambientales.
¿Es una opción viable y ambientalmente segura? ¿O un primer paso hacia el ingreso de las grandes salmoneras?
El modelo RAS: control en tierra y menor impacto marino
A diferencia de la salmonicultura tradicional en jaulas flotantes, que cría peces directamente en el mar y descarga residuos orgánicos y químicos en el ecosistema, el sistema RAS confina toda la producción en instalaciones terrestres. Esto evita la contaminación directa del fondo marino y reduce prácticamente a cero el riesgo de escapes, un tema clave en una provincia orgullosa de mantener su mar libre de especies exóticas.
Además, al operar en ambientes cerrados, disminuye drásticamente la necesidad de antibióticos y tratamientos antiparasitarios, dos de los grandes focos de controversia en la salmonicultura.
Sin embargo, especialistas advierten que el RAS no es la panacea: requiere un consumo energético muy alto para sostener los filtros, bombas, oxigenadores y climatización. Si esa energía proviene de fuentes fósiles, la huella de carbono del producto puede ser significativa. Asimismo, debe garantizarse un tratamiento seguro de los lodos y efluentes concentrados que inevitablemente genera el sistema.
Las salmoneras en jaulas: el fantasma de Chile que ronda el Beagle
Del otro lado del debate, el temor ambiental tiene nombre y apellido: salmonicultura en jaulas marinas. Experiencias cercanas, como las de Chile, muestran los impactos severos de esta industria: acumulación de materia orgánica en los fondos marinos, proliferación de enfermedades que pueden transmitirse a peces nativos, uso intensivo de antibióticos y frecuentes escapes de salmones, una especie invasora que puede alterar el delicado equilibrio de los ecosistemas patagónicos.
¿cualquier flexibilización de la Ley 1355 podría abrir una peligrosa puerta de entrada para las salmoneras, con consecuencias irreversibles para el Canal Beagle y sus costas?.
Un dilema productivo y ambiental para Tierra del Fuego
¿Se puede promover la acuicultura sin comprometer la salud de los ecosistemas? ¿Debería la ley diferenciar claramente entre la salmonicultura en mar y los proyectos RAS en tierra? ¿O es mejor sostener una postura restrictiva y consolidar el valor diferencial de la provincia como “territorio libre de salmoneras”?
Mientras las discusiones avanzan en la Legislatura y en los foros sociales, el desafío para Tierra del Fuego será encontrar un equilibrio entre desarrollo económico, soberanía alimentaria y preservación ambiental.
Lo que está en juego no es solo un modelo productivo, sino el patrimonio natural único de la provincia y la certeza de que, una vez dañados, los ecosistemas tardan décadas —o jamás— en recuperarse.




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