
Antártida en primera persona: ciencia, soberanía y vida extrema en la base Orcadas
ecovida ambientePor Redacción Ecovida Ambiente
Una experiencia en el límite del mundo
Juan Martín Teruggi, guardaparque de la emblemática base Orcadas —la más antigua de Argentina— compartió su experiencia de invernada en una fascinante entrevista radial en el programa Terra Natural, junto al Doctor Alejandro Valenzuela y Alba Pereira. Su testimonio permitió a los oyentes sumergirse en el intrigante mundo del trabajo científico, la vida cotidiana en el extremo frío y la relevancia estratégica de la presencia argentina en el continente blanco. Un relato cautivador que revela el compromiso y la dedicación en uno de los entornos más inhóspitos del planeta.

El rol de los guardaparques: ciencia y conservación en condiciones extremas
Uno de los ejes centrales de la conversación fue el papel que desempeñan los guardaparques en la Antártida. Terushi explicó que su tarea principal es apoyar proyectos científicos coordinados por la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino, en articulación con el Comando Conjunto Antártico.
Estos trabajos incluyen investigaciones sobre:
- Macroalgas y botánica
- Mamíferos marinos
- Aves voladoras y pingüinos
- Plancton y ecosistemas marinos
“El trabajo exige concentración y responsabilidad, porque se trata de continuar líneas de investigación que llevan décadas”, señaló.
Además, destacó que la presencia de la Administración de Parques Nacionales en la Antártida se remonta a convenios establecidos en 1990, sumándose a una historia científica que en Orcadas supera el siglo.
Base Orcadas: más de 100 años de ciencia y soberanía
La base Orcadas representa un punto clave para la Argentina:
- Fue incorporada oficialmente en 1904
- Mantiene ocupación permanente desde entonces
- Constituye uno de los registros científicos más extensos del planeta
En ese contexto, la continuidad de las tareas no es solo científica, sino también política:
la presencia humana sostenida es una forma concreta de ejercicio de soberanía.
“Tenemos que ser conscientes de lo que venimos a hacer: sostener un legado histórico y científico”, remarcó Terushi.
Vida en la Antártida: organización, aislamiento y trabajo en equipo
Actualmente, la base está integrada por 21 personas:
- 16 del Comando Conjunto Antártico (Ejército, Armada y Fuerza Aérea)
- 2 guardaparques
- 3 técnicos del Servicio Meteorológico Nacional
El día a día está estrictamente organizado:
- Planificación matutina de tareas
- Trabajo en campo o mantenimiento
- Horarios estructurados de comidas
El soporte logístico militar resulta clave: garantiza energía, calefacción, alimentación y seguridad, permitiendo que científicos y técnicos se concentren en sus tareas.
El desafío humano: aislamiento y vínculos a distancia
Otro de los puntos destacados fue el impacto personal de la experiencia. La invernada implica alejarse durante más de un año del entorno familiar, lo que requiere una decisión compartida y un fuerte compromiso emocional.
Sin embargo, a diferencia de décadas anteriores, la tecnología ha reducido el aislamiento:
- Comunicación por internet
- Videollamadas
- Intercambio de imágenes en tiempo real
“Aunque uno corta la comunicación y sigue rodeado de hielo, hoy el vínculo con la familia es mucho más cercano”, explicó.
Naturaleza extrema: biodiversidad y asombro constante
Más allá del rigor del entorno, el testimonio dejó en claro que la Antártida no es un desierto blanco, sino un ecosistema dinámico y sorprendente.
Teruggi describió encuentros cotidianos con:
- Pingüinos
- Lobos marinos
- Elefantes marinos
- Focas de distintas especies
“El asombro es permanente. Nada se vuelve rutinario, siempre pasa algo distinto”, afirmó.
Incluso en tareas repetitivas, como censos de aves, la experiencia cambia constantemente por la interacción con la fauna y las condiciones climáticas extremas, con vientos que pueden superar los 140 km/h.
Antártida: más que hielo, un territorio estratégico y vivo
La entrevista dejó una definición clave:
la Antártida no es un espacio vacío ni un simple bloque de hielo, sino un territorio con valor científico, ambiental y geopolítico fundamental.
El trabajo de quienes habitan sus bases combina:
- Investigación científica de largo plazo
- Conservación de ecosistemas únicos
- Presencia soberana argentina
“Antártida es increíble. No es una roca congelada. Es un lugar que te cambia la forma de ver el mundo”, concluyó el guardaparque.
Un testimonio que conecta ciencia, ambiente y territorio
El intercambio permitió acercar una experiencia poco visible, pero estratégica. En tiempos donde el debate ambiental gana centralidad, la Antártida aparece como un laboratorio natural clave para comprender el cambio climático y proteger uno de los ecosistemas más sensibles del planeta.
Desde el extremo sur, la voz de quienes trabajan allí recuerda que la ciencia, la conservación y la soberanía no son conceptos abstractos, sino prácticas concretas que se sostienen todos los días, incluso en las condiciones más extremas del planeta.


Los elefantes marinos hoy están amenazados y su monitoreo es una prioridad

Fundación Mirgor promovió una charla sobre hidroponía junto a estudiantes del Colegio Haspen

Doble vara en la fiscalización pesquera: cuestionan la inacción oficial ante un caso con pruebas públicas

Prefectura Naval Argentina celebró 216 años de servicio en Ushuaia


