


El dolor por la muerte de una mascota: el duelo animal que la sociedad todavía no entiende
ecovida ambienteLa muerte de un perro o un gato sigue siendo minimizada socialmente, pero para miles de personas representa la pérdida de un vínculo familiar profundo. Psicólogos especializados alertan sobre el “duelo desautorizado” y el auge de grupos de acompañamiento que ofrecen un espacio sin juicios para transitar el dolor.
El fallecimiento de una mascota no es, para quienes han convivido años con un animal, una pérdida menor. Sin embargo, el duelo por la muerte de una mascota continúa siendo invisibilizado en muchos entornos sociales y laborales. Comentarios como “solo era un perro” o “adopta otro gato” reflejan una incomprensión que, lejos de aliviar, intensifica el sufrimiento.
Cada vez más personas buscan espacios seguros donde expresar lo que sienten sin ser juzgadas. En España, iniciativas como los llamados “Animal Death Café” o comunidades de apoyo online muestran que el duelo animal dejó de ser un tema marginal para convertirse en una realidad social que demanda reconocimiento.
Duelo animal: un proceso psicológico real y profundo
La psicóloga especializada en duelo animal Cristina Cuesta explica que el duelo es un proceso automático que se activa ante cualquier pérdida significativa. En el caso de las mascotas, el vínculo puede ser especialmente intenso.
El animal como lugar seguro
Para muchas personas, su perro o su gato representa apoyo emocional, compañía constante y amor incondicional. Cuando ese vínculo se rompe, aparecen reacciones emocionales, físicas y cognitivas comparables a las que surgen ante la pérdida de un familiar.
“El problema es que socialmente no se valida este dolor”, señalan especialistas. La muerte sigue siendo un tabú, y cuando se trata de un animal, el sufrimiento suele ser relativizado. Esto genera soledad, culpa e incomprensión, factores que pueden complicar el proceso de duelo.
El “duelo desautorizado”: cuando el dolor no es reconocido
El duelo por una mascota se enmarca dentro de lo que expertos denominan duelo desautorizado: una pérdida que no cuenta con legitimidad social suficiente.
Comentarios que agrandan el dolor
Frases bienintencionadas como “ya sabías que iba a pasar” o “el tiempo lo cura todo” pueden generar un efecto contrario al deseado. Lejos de consolar, refuerzan la sensación de que el dolor es exagerado o injustificado.
La consecuencia inmediata suele ser el aislamiento. Muchas personas en duelo se repliegan sobre sí mismas al percibir que su entorno no logra comprender la magnitud del vínculo perdido.
Grupos de acompañamiento: espacios sin juicio para transitar la pérdida
Ante esta falta de reconocimiento social, han surgido comunidades de apoyo específicas para el duelo por animales.
En Zaragoza, María Guerrero impulsó encuentros denominados “Animal Death Café” tras la eutanasia de su perro. Su objetivo: ofrecer un espacio mensual, gratuito y sin ánimo de lucro donde compartir experiencias. Con el tiempo, la iniciativa creció y ya ha acompañado a cientos de personas tanto en modalidad online como presencial.
¿Por qué funcionan estos espacios?
Quienes participan coinciden en un punto clave: la ausencia de juicio. Poder decir “era mi familia” sin recibir miradas de incomprensión permite validar emociones y reducir la sensación de soledad.
El fenómeno no se limita a perros y gatos. También acuden personas que han perdido hurones, conejos, aves o animales rescatados en protectoras y santuarios.
Culpa y eutanasia: una emoción frecuente en el duelo por mascotas
Uno de los momentos más difíciles en el proceso es la decisión de practicar la eutanasia. La culpa suele aparecer con fuerza: “¿Hice lo suficiente?”, “¿Me precipite?”.
Especialistas en tanatología explican que la culpa es una emoción compleja pero habitual, que forma parte del proceso de aceptación de la pérdida. No abordarla puede cronificar el sufrimiento.
Por eso, los expertos recomiendan diferenciar entre grupos guiados por profesionales y aquellos sin orientación especializada, especialmente cuando el duelo se vuelve incapacitante.
Duelo anticipado y apoyo psicológico: recursos para afrontar la pérdida
Algunas personas buscan acompañamiento incluso antes de que fallezca su mascota, en lo que se conoce como duelo anticipado. Esta preparación emocional puede ayudar a afrontar el momento final con mayor serenidad.
También han surgido comunidades digitales con miles de integrantes en países de habla hispana que ofrecen talleres gratuitos, contención emocional y orientación basada en evidencia científica.
Los especialistas coinciden en un mensaje central: si el dolor es tan intenso, es porque el amor fue profundo.
La muerte de una mascota no es un dolor menor
El duelo por la muerte de un animal pone en marcha no solo la pérdida actual, sino experiencias previas vinculadas a otras despedidas. Validarlo es el primer paso para transitarlo de manera saludable.
En un contexto donde el vínculo humano-animal es cada vez más estrecho, el debate ya no es si duele, sino cómo acompañar ese dolor de forma respetuosa y profesional.
Porque, como señalan quienes lo han vivido, no se trata de “era como de la familia”. Para muchos, era la familia.




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