
Cerro Hermitte: geólogo del Conicet afirmó que un informe ya alertaba sobre la inestabilidad del terreno
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Un problema estructural que se repite en distintas ciudades de la Patagonia es la falta de planificación urbana basada en estudios geológicos y de riesgo. El derrumbe que tuvo el Cerro Hermitte, en Comodoro Rivadavia, que avanzó y destruyó gran parte de las viviendas del barrio Sismográfica, volvió a poner el tema en agenda.
En ese marco, el geólogo Sebastián Richiano, investigador del CONICET en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), integrante del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología y docente de la UNPSJB, quien analizó el fenómeno y afirmó que ya existían advertencias técnicas sobre la inestabilidad del sector.
“Lo que se observó es un desmoronamiento de un terreno inestable que comenzó a moverse. Todos los sustratos ubicados en zonas con pendiente, que además están expuestos a factores ambientales y climáticos, pueden sufrir este tipo de movimientos, ya sea de manera lenta o súbita”, explicó Richiano.
Antecedentes técnicos
Consideró que el evento ocurrido el sábado en Comodoro no puede considerarse inesperado. De hecho, sostuvo que existen antecedentes técnicos concretos que advertían sobre la peligrosidad geológica del área. En 2002, el Gobierno local solicitó un informe al Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), organismo público especializado en riesgos geológicos, para evaluar la situación del barrio Sismográfica.
“Ese informe es muy claro. El barrio está construido sobre antiguos desmoronamientos. Incluso se puede identificar lo que nosotros llamamos la ‘cicatriz del deslizamiento’, es decir, el lugar donde el cerro ya se había derrumbado en algún momento previo a la urbanización”, señaló el investigador.
El documento del SEGEMAR no solo describía el riesgo, sino que incluía recomendaciones precisas, como frenar el crecimiento del barrio, implementar una red de monitoreo permanente y asesorar a los vecinos sobre la peligrosidad del terreno donde se asentaban las viviendas. “Eso fue publicado en medios locales en su momento, pero evidentemente muchas de esas sugerencias no se tuvieron en cuenta”, indicó Richiano.
El geólogo aclaró que, al no residir en Comodoro Rivadavia, desconoce en detalle cómo se dio el proceso de expansión urbana en la zona, aunque advirtió que no se trata de un caso aislado. “Muchas veces hay una desconexión entre el sistema científico-técnico, que emite recomendaciones basadas en estudios, y las decisiones políticas que finalmente se toman”, sostuvo.
En cuanto a la situación actual, Richiano remarcó que la evacuación de vecinos responde a que el terreno continúa inestable. “El propio informe del SEGEMAR advertía que no se descartaban nuevos movimientos en el futuro. Como en todo evento geológico, no se puede precisar cuándo va a ocurrir. Es similar a un volcán, un terremoto o una inundación en una zona mal planificada: se sabe que puede pasar, pero no el momento exacto”, explicó.
Las causas
Respecto de las causas del fenómeno, el especialista detalló que se trata de una combinación de factores naturales. “Son pendientes conformadas por sedimentos que no siempre están bien consolidados. Con el tiempo, la lluvia y la erosión generan cárcavas, pequeñas zanjas que se van profundizando. En una ladera inclinada, esa pérdida de estabilidad termina provocando que el terreno ceda”, describió.
A esto se suma la acción humana. “Cualquier peso adicional en una zona inestable —como construcciones o rellenos— puede incrementar el riesgo. A veces el movimiento es lento e imperceptible, y otras veces ocurre de manera súbita, generando mayor daño y temor en la población”, añadió.
Richiano destacó que, en la provincia, organismos como el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) suelen recurrir a informes geológicos para evaluar la viabilidad de proyectos habitacionales. Sin embargo, subrayó que la realización de estudios no siempre garantiza que sus conclusiones se traduzcan en decisiones concretas. “Los estudios deben hacerse, pero luego las definiciones pasan por otros ámbitos”, afirmó.
Al comparar la situación local con otros países, el investigador marcó una diferencia: “En países más desarrollados existen mapas de peligrosidad geológica. Allí se sabe de antemano qué zonas presentan riesgo de desmoronamientos, inundaciones u otros eventos, y directamente se prohíbe construir en determinados sectores. Acá, muchas veces, vamos corriendo detrás de los problemas”.
Consultado sobre si debería descartarse definitivamente la posibilidad de volver a ocupar el área afectada en el Cerro Hermitte, Richiano fue prudente. “Sería irresponsable de mi parte afirmarlo. Hay equipos de geólogos y especialistas de la universidad en Comodoro que están analizando las condiciones técnicas del lugar y serán ellos quienes se expidan”, aclaró.
¿Puede pasar en Madryn?
Finalmente, descartó que en Puerto Madryn exista un riesgo similar al de Comodoro, al menos en términos generales. “Estos fenómenos suelen darse en pendientes más pronunciadas, como las que rodean a Comodoro Rivadavia. Allí, el crecimiento urbano avanza cada vez más hacia las laderas de los cerros, muchas veces sin una planificación adecuada”, explicó.
Como ejemplo cercano de las consecuencias de una expansión urbana sin estudios previos, recordó las inundaciones de 2016 en Puerto Madryn. “Desde el CENPAT se hizo un informe que mostró que gran parte de la ciudad había crecido sobre antiguos cauces de agua. Eran zonas que hacía décadas no estaban urbanizadas, pero que naturalmente eran inundables. La planificación urbana es clave para evitar este tipo de desastres”, concluyó.
Fuente: canal12web.com


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