
Jane Goodall: el legado eterno de la mujer que nos enseñó a mirar a la naturaleza con empatía
ecovida ambientePor redacción ecovida ambiente
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Jane Goodall: el legado eterno de la primatóloga que transformó la ciencia y la conservación
Una vida dedicada a comprender a los otros seres
El pasado 1 de octubre, falleció en California Jane Goodall, una de las figuras más influyentes en la historia de la ciencia y la conservación ambiental. La primatóloga británica, reconocida por su trabajo pionero con chimpancés en África, dejó un legado que trascendió la biología para convertirse en un símbolo mundial de empatía, respeto y defensa del ambiente.
“Fue una mujer brillante, sensible y adelantada a su tiempo”, recordó el Dr. Alejandro Valenzuela en diálogo con Ecovida Ambiente, durante una emisión especial dedicada a homenajear su trayectoria. “Marcó generaciones enteras, no solo en la ciencia, sino también en lo humano”.
De una joven soñadora a una científica revolucionaria
Goodall nació en el Reino Unido y, movida por su fascinación por los animales y la naturaleza africana, decidió viajar a Kenia en 1957. Sin formación universitaria, su destino cambió cuando conoció al paleoantropólogo Louis Leakey, quien buscaba comprender la evolución humana a través del estudio de los grandes primates.
Leakey confió en Jane y la envió a observar chimpancés en Gombe, Tanzania. En un contexto donde la ciencia era dominada por hombres, el investigador desafió los prejuicios de su época al elegir mujeres para liderar los estudios sobre primates. Así nacieron las llamadas “Ángeles de Leakey”: Jane Goodall, Dian Fossey (gorilas) y Biruté Galdikas (orangutanes).
“Leakey creía que las mujeres tenían una sensibilidad distinta para entender a los animales. Y Jane lo demostró con creces”, explicó Valenzuela.
La científica que cambió las reglas del juego
Durante sus años en África, Goodall rompió paradigmas. Fue la primera persona en documentar el uso de herramientas por parte de chimpancés, al observar cómo utilizaban ramas para extraer termitas. Su hallazgo transformó la comprensión de la inteligencia animal y de la evolución humana.
Pero su aporte no fue solo científico. “Ella les puso nombres, no números, y eso cambió la forma de mirar a los animales. Nos enseñó que cada individuo tiene personalidad, emociones y vínculos familiares”, destacó Valenzuela.
Goodall fue una de las pocas personas aceptadas por la Universidad de Oxford para realizar un doctorado sin tener estudios universitarios previos. Su tesis sobre el comportamiento de los chimpancés sigue siendo una referencia mundial.
De la investigación a la acción global
Con el tiempo, comprendió que observar no era suficiente. Fundó el Instituto Jane Goodall, dedicado a la conservación de los chimpancés y su hábitat. Su visión se amplió al reconocer a los chimpancés como una “especie paraguas”: al protegerlos, se protege también a muchas otras especies que comparten su entorno.
Además, creó el programa “Raíces y Brotes” (Roots & Shoots), una red internacional que impulsa a jóvenes a involucrarse en proyectos ambientales y sociales en sus comunidades. “Ella entendía que el cambio empieza con la educación y con el ejemplo”, señaló Valenzuela.
“Todos hacemos un impacto, pero es nuestra decisión qué tipo de impacto queremos dejar.”
— Jane Goodall
Una voz de paz y esperanza
Reconocida por la ONU como Mensajera de la Paz, Goodall dedicó sus últimos años a recorrer el mundo brindando charlas y conferencias sobre empatía, sostenibilidad y respeto por la vida.
“Tuve la oportunidad de conocerla en una charla en la UBA, y transmitía una paz increíble —recordó Valenzuela—. Te hablaba con serenidad, pero con una convicción profunda. Te hacía creer que todos podíamos cambiar el mundo”.
Jane Goodall falleció a los 91 años, mientras se encontraba en Los Ángeles para ofrecer una conferencia. “Murió dormida, haciendo lo que amaba —dijo Valenzuela—. Es un final que refleja la coherencia de toda su vida”.
El mensaje que perdura
Goodall inspiró a científicos, ambientalistas y jóvenes de todo el planeta. En Argentina, su legado continúa a través del Instituto Jane Goodall Argentina y de Raíces y Brotes, programas que promueven la educación ambiental y la acción comunitaria.
“Nos deja un mensaje de esperanza y de responsabilidad —cerró Valenzuela—. Respetar a los animales y conservar la naturaleza es también respetarnos a nosotros como especie”.
Jane Goodall (1934–2025): la mujer que nos enseñó que la ciencia, la compasión y la naturaleza pueden convivir en un mismo corazón.


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