
“El suicidio no es inevitable: prevenirlo es defender los derechos humanos”
ecovida ambienteUshuaia fue sede del Congreso Internacional de Prevención del Suicidio, donde especialistas de toda América Latina se reunieron para debatir estrategias comunitarias frente a una problemática que crece en la región. Uno de los testimonios más conmovedores fue el del defensor público federal José Bongiovanni Servera, quien compartió experiencias personales y familiares para subrayar la urgencia de actuar.
“Desde chicos nos enseñaron a ver el suicidio como algo inevitable. Pero no lo es: prevenirlo es un deber de humanidad”, afirmó.
Historias personales que se transforman en llamado a la acción
Servera recordó intentos de suicidio de amigos cercanos en su juventud y la pérdida de personas queridas, entre ellas un primo y una amiga que consideraba “como una hermana”. “Naturalicé esas conductas suicidas como si fueran parte de la vida. Hoy sé que eso no es así”, reconoció.
El funcionario sostuvo que la falta de validación, contención y escucha en los vínculos primarios puede ser determinante en la decisión de una persona en crisis. “Me avergüenza haber estado al lado y no haberlo visto”, expresó.
El rol del Estado y la comunidad
Como defensor federal en Ushuaia, Servera destacó que la Defensoría General de la Nación tiene la misión constitucional de proteger los derechos humanos, en especial de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad. “No podemos prevenir algo que no sabemos qué es ni cómo enfrentarlo. Por eso debemos capacitarnos y derribar mitos y tabúes”, señaló.
También cuestionó la naturalización del suicidio en la provincia más austral, donde factores como el aislamiento, las largas noches y la falta de espacios para la juventud suelen mencionarse como causas inevitables. “Eso no justifica la inacción: el silencio y la indiferencia también son violaciones a los derechos humanos”, subrayó.
Educación, empatía y prevención
El funcionario llamó a incorporar un enfoque de salud comunitaria, basado en la escucha activa y el acompañamiento, tanto desde las instituciones como desde la sociedad civil. “La libertad de pensamiento es el derecho humano sobre el que se construyen todos los demás. Pero no podemos pensar con libertad si los estigmas y falsas creencias nos limitan”, planteó.
Además, advirtió sobre el efecto contagio que generan ciertas coberturas o reacciones sociales frente a los suicidios, e insistió en la necesidad de un abordaje responsable y empático.
“Salir, poner la cara y acompañar”
En el cierre de su intervención, Servera afirmó que la defensa de los derechos humanos no se limita a los tribunales:
“Defender derechos no es siempre estar en una oficina. Es salir, poner la cara y acompañar a la comunidad en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria”.
Con estas palabras, el defensor federal resumió el espíritu del encuentro: el suicidio puede prevenirse si se derriban prejuicios, se generan redes de apoyo y se asume un compromiso colectivo.
La prevención del suicidio requiere conciencia, compromiso y redes comunitarias activas. Hablar del tema sin prejuicios salva vidas.


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