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El derretimiento del hielo en Groenlandia podría afectar el futuro de todos

Los científicos de la NASA están intentando entender cómo la región está respondiendo al cambio climático; y cómo esto influirá en los niveles del mar de todo el mundo.

Ushuaia 12 de Enero de 2020

KULUSUK, GROENLANDIA – A trescientos metros sobre la brillante y salpicada de icebergs agua del océano de la costa este de Groenlandia, el oceanógrafo Josh Willis se prepara con sus pies dispuestos a una extensión pertinente en una plancha de metal de un aeroplano especialmente equipado. Sujeta un cilindro ancho y gris posándolo sobre un tubo sin fondo de 15 centímetros de diámetro.

La voz del piloto cruje a través del intercomunicador: “3, 2, 1, cero, DÉJALO CAER.”

Willis suelta el cilindro. Con un ruido, se desliza por el tubo y cae al aire libre.

El avión se mueve bruscamente a la derecha y todos a bordo corren hacia la ventana. “¡Lo veo!”, exclama Ian Fenty, otro oceanógrafo que trabaja en el proyecto, a medida que la sonda, diseñada para hundirse en el fondo del mar y registrar las propiedades del lugar, cae en el agua.

Willis, Fenty, y una tripulación de científicos y pilotos están volando por el límite de la amplia capa de hielo de Groenlandia para averiguar cómo el océano corroe el hielo. Acelerando o ralentizando su deslizamiento hacia el agua, donde se derrite y aumenta los niveles del mar de todo el mundo.

Pero, exactamente cuánta cantidad de hielo depositará y cuán rápido lo hará, es todavía una pregunta sin resolver. Groenlandia es actualmente el mayor contribuyente del aumento de los niveles del mar. Para el 2100, ¿su capa de hielo se derretirá y agregará centímetros a los océanos del mundo, o agregará mucho más?

Esa es una gran cuestión. Aproximadamente el 70 por ciento de la población de la Tierra vive dentro de los 160 kilómetros linderos a la costa, y grandes cantidades de infraestructura, desde aeropuertos, puertos, ciudades, caminos y hasta cables de Internet, se ubican en zonas que podrían inundarse en décadas. Las naciones insulares pequeñas de zonas bajas, los planificadores urbanos, las aseguradoras, los propietarios, todos están pidiendo que se les diga para cuánta agua extra habrá para prepararse. 

Y, para eso, dice Willis, necesitan saber qué sucede aquí, dónde los océanos se une con el hielo.

“Aquí es donde todo sucede”, señala. La inundación del futuro se está definiendo aquí y ahora, en el resplandeciente mar de abajo.

Una repentina sacudida hacia el deshielo

El hielo de Groenlandia está retrocediendo, esto ya lo sabemos hace tiempo, dado que la ciencia del calentamiento global, como le gusta decir a un famoso científico climático, es más vieja que la tecnología que hace que nuestros iPhones sean más rápidos y nuestra Internet navegue sin problemas.

Pero, hasta la década de 1990, el hielo en Groenlandia era notablemente estable, aun cuando las temperaturas se elevaban por el cambio climático causado por los seres humanos. Cada año, la capa de hielo perdía algo de peso a medida que el hielo circulaba como caramelo masticable desde el centro de la capa de hielo por los glaciares de salida con forma de embudo en sus bordes, derramándose hacia el océano. Sin embargo, cayó suficiente nieve encima del alto interior de la capa de hielo para equilibrar las pérdidas.

En la década de 1990, los científicos pensaron que las grandes capas de hielo en Groenlandia y la Antártida respondían lentamente a los cambios de clima, moviéndose de a poco como los osos que se despiertan de la hibernación.

Sí, respondían al cambio climático causado por los seres humanos que estaba azotando el planeta, esa era la idea, pero tardaríamos décadas o hasta siglos en ver el impacto realmente.

“Al principio, no pensábamos en Groenlandia como algo fundamental en este tipo de escala decadal, y no teníamos las herramientas para verlas en esas escalas cronológicas”, explica Twila Moon, experta en glaciares del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo.

Pero, aproximadamente por 1997, algo cambió. Los científicos que estudiaban el glaciar Jakobshavn, en la costa oeste de Groenlandia, observaron alarmados como una lengua de hielo que se había asomado por años como un fiordo comenzó a retroceder. La lengua tenía alrededor de 15 kilómetros en 1997. Para principios del 2000, poco menos de una década después, esa lengua ya no estaba.

“Sospechábamos que esto podía suceder de vez en cuando, pero esta fue la primera vez que vimos algo similar”, afirmó David Holland, quien lideró el equipo que estudió la rápida desintegración de la lengua de hielo.

Hoy, la capa de hielo de Groenlandia está perdiendo masa alrededor de seis veces más rápido de lo que lo hacía hace solo unas décadas atrás, cualquiera haya sido el tenue equilibrio que existía en ese momento se ha transformado. Entre 2005 y 2016, el derretimiento de la capa de hielo fue el único y más grande factor del aumento del nivel del mar en todo el mundo, aunque la Antártida podría alcanzarlo pronto.

En el transcurso de los últimos 50 años, la capa de hielo ya se ha deshecho lo suficiente como para agregar 2,5 centímetros de agua a los océanos del mundo, y esa cantidad está aumentando apresuradamente a medida que el planeta se calienta.

Durante la ola de calor extrema de este año que se mantuvo en Groenlandia por una semana y convirtió a más de la mitad de la superficie de hielo en aguanieve, el agua del derretimiento equivalente a 4 millones de piscinas de natación se mudó al océano en un solo día. En el mes de julio, suficiente agua derretida llegó al océano como para elevar los niveles del mar en medio milímetro, lo que fue fácilmente cuantificable.

En general, hay suficiente agua encerrada en la capa de hielo de Groenlandia para agregar 7,6 metros a los océanos del mundo. No es probable que dicha pérdida catastrófica suceda pronto, pero sí dentro de los próximos cientos de años. Pero no tiene que colapsar la totalidad de la capa de hielo para que haya reverberaciones masivas y mundiales.

“Cuando comencé esta investigación, nunca me hubiera imaginado que las aguas cálidas de la subsuperficie podrían deshacer la capa de hielo”, indica David Holland, oceanógrafo de NYU. “Pero es cada vez más claro que sí pueden, y que lo harán”.

Fuente: https://www.nationalgeographicla.com

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